jueves, diciembre 22

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron? 

sábado, diciembre 17

me perdí en un cruce de palabras


Uno. Sabe que la decepción puede venir de muchas formas. Un dedo que aterriza un solo centímetro más a la derecha de lo que debería, rompiendo la armonía entre piano y voz. Un comentario hecho sin pensar, un tono más estridente de lo que se querría que cambia la forma que otro tiene de verla. Un texto escrito de forma demasiado esquemática, o un tiempo precioso perdido en reflexionar. Una sola palabra fuera de lugar que desencadena el torrente de ira destinada a otra persona. La mayoría de las veces ni siquiera dura más de unos segundos. El público se queda en silencio brevemente, pero el pianista sonríe y rectifica, y todo queda olvidado. Menos para ella. Conoce perfectamente el daño de cada diminuta espina de culpa clavada en su mente. Culpa de no haber estado a la altura de las expectativas. Culpa de defraudar a alguien. Culpa de engañarse a sí misma. Por los detalles a los que da demasiada importancia. Por unas fechas demasiado separadas en una lista. Por el maldito plural de cortesía, que, después de tantos años, le hace automatizar y asimilar una culpa que ni siquiera es suya. Por una colleja sin mala intención. Por ser tan ridículamente sensible ante el dolor que sólo ese gesto puede producirle. Por el dolor de estómago. Por tener tan poca voluntad ante eso. Por una vacilación de la mano, cosa de una semicorchea, que posiblemente nadie note. Pero ¿y si lo notan? Con que una sola persona se dé cuenta, será suficiente. No aguanta las miradas recriminatorias, o de lástima, o esas pensativas, que duran una fracción de segundo pero dejan traslucir mucho más, es curioso, no me esperaba tan poco de ti. Incluso se siente culpable por disfrutar tanto de un libro que eligió hace ya tanto tiempo, sólo por su título. No hay ningún motivo, está en su derecho. Al fin y al cabo, en cierta forma ese también es su color, ¿no? Y es el color que inunda toda la historia, y con eso casi consigue olvidarlo. Pero entonces, una frase, una única aclaración entre comas, le hace recordar todo. Y el sentimiento vuelve.

Dos. Está entrenada en reconocer los signos de tensión -los pequeños gestos que delatan enfado, mover objetos con demasiada fuerza, expresiones del rostro, tonos de voz- y en aislarse en cuanto éstos llegan. Escapar a otro mundo en el que las cosas son mejores. O no. La idea es huir del conflicto presente. Está tan acostumbrada a este ritual que ya es algo automático. Cualquier cosa sirve para distraerse –el reflejo del sol en una ventana, el sonido de la lluvia, una textura a la que antes no se prestaba atención. Como dice Freddie Mercury, I’m the great pretender, adrift in a world of my own.  Un mundo que suele ser en blanco y negro, como las películas antiguas, con la voz de uno de esos cantantes de los de antes, Sinatra o Martin.
 Y así se separa de los pequeños dramas cotidianos que realmente no le interesan, pasa conversaciones enteras sin escuchar más que un par de frases, días actuando por reflejo sin prestar atención más que a algunos detalles. Pero son precisamente esos detalles los que determinan sus días. Una sonrisa, una mirada, un momento de cercanía, un final alternativo para una canción. O una respuesta más breve y seca de lo que se esperaba. O nada en absoluto.
 
Tres. Dicen que la tercera persona es un signo de engaño. Cuando alguien miente, la utiliza para desligarse del sujeto. No siento nada por ese chico. Uno no hace esas cosas. Al escribir, como bien dice ese libro -que está llegando a lugares de su mente a la que le preocupa que una autora desconocida pueda acceder-, aporta una perspectiva externa, es una licencia poética que le añade el ingrediente de fantasía. Escribiendo en tercera persona, puedes convertirte en alguien completamente diferente sólo describiendo tus propios pensamientos o vivencias. Por supuesto, con la ayuda de todas estas metáforas, simbolismos, frases incompletas o referencias que sólo ella entiende, también le sirve para disfrazar la verdad.

sábado, octubre 8

sábados en solitario

¿Alguna vez habéis paseado solos de noche por la playa, cuando está prácticamente vacía y parece eterna y sólo se oye el ruido de las olas con alguna voz lejana de tarde en tarde, cuando las luces de la ciudad se extienden como un collar de perlas pero lo suficientemente lejos como para estar en penumbra, y todo lo que se ve es el mar negro a un lado y el cielo negro arriba y la espuma de las olas, nubes, estrellas y sus reflejos en blanco? ¿Habéis estado en completo silencio, porque por una vez no hacía falta música, ni pensar en voz alta, ni realmente pensar? ¿Habéis llegado a casa con los calcetines mojados por haber atravesado todos los charcos que se forman cerca de la orilla? ¿Habéis jugado a huir del agua, a seguir rastros de pisadas con una cucharilla en los labios a modo de pipa de detective? ¿Tenéis un jersey con las mangas demasiado largas, de las que sólo os asoman las yemas de los dedos y podéis envolveros en ellas? ¿Habéis grabado el sonido del mar porque es el más relajante que conocéis? ¿Conocéis la sensación de tener un poco de frío pero una taza caliente en la mano? ¿Habéis tenido un encuentro inesperado de los que provocan mariposas en el estómago? ¿Os habéis sentido solos en el mundo y felices, y sonreído como idiotas sin ningún motivo? ¿Y sabéis lo que cuesta volver al mundo real después de todo eso? (Yo sí.)
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domingo, septiembre 25

siguiendo con la lista

58- Empecé a tocar el piano casi exclusivamente para aprender a tocar “Clocks” y “Para Elisa”. Aún no sé.
59- Soy perfeccionista.
60- Todo parece más bonito si se fotografía en blanco y negro.
61- Sigo comprando libros aunque tenga veinte sin leer en la estantería.
62- Siempre tengo el libro de poemas de Neruda en la mesita de noche, al igual que mi “cuaderno de sueños”.
63- Soy neutra en la mayoría de las votaciones.
64- Tengo una mente más bien científica. Apenas intervengo en las conversaciones filosóficas si no es para aportar datos concretos.
65- No entiendo a la gente que ve una película o una serie y no sabe el nombre de los personajes.
66- Me gusta investigar.
67- He llorado con más muertes de personajes ficticios que reales.
68- Tener prendas de ropa u objetos relacionados con personajes de historias que me gustan me reconforta extrañamente.
69- Nunca tomo café, pero siempre que como fuera de casa pido una manzanilla. Sí, "como las viejinas".
70- Quiero adquirir la costumbre de tomar té en invierno y batidos de fruta en verano.
71- Mis vicios son el zumo de naranja y los caramelos de café.
72- Posiblemente el libro que más veces he releído sea Una serie de catastróficas desdichas.
73- En la mayoría de historias que leo, o películas o series que veo, tengo bastante claro quién es mi personaje favorito. La mayoría de las veces, suele ser el incomprendido, morir, o, si es mi amor platónico y “de la vida real”, ser gay.
74- Me llaman los chicos con ojos claros.
75- Los acentos argentino y británico me pueden. Mucho.
76- Relacionado con puntos anteriores: creo que si sigo tantas series, leo tanto y me adentro de esa forma en cada historia es porque trato de desconectar del mundo real, ya que una buena parte de él no me interesa y otra equivalente me resulta demasiado dura.
77- Por favor, no me interrumpáis mientras leo o escribo o a mitad de una frase. En serio.
78- Mis números favoritos son 7, 4, 11, 13 y 42.
79- Me paso el día haciendo referencias constantes a películas. Me gustaría que alguien las pillase.
80- Sí, tengo secretos que no le he contado a absolutamente nadie. No, no sirve de nada preguntarme ahora por ellos porque pretendo que siga siendo así.

martes, septiembre 13

tardes perfectas


Llueve. Esa clase de lluvia, ligera pero insistente, que a mucha gente no le gusta pero a mí me encanta. El paraguas colgado de la mano, sin abrir, aunque las oleadas de agua me vayan empapando poco a poco. Es una tarde gris ya de otoño, así que el jersey también gris y los zapatos parecen apropiados. Pero el pantalón de Obélix dice adiós a ese verano que pasó lento aunque demasiado rápido. Pasear sola por el centro, observando las fachadas de los edificios antiguos (porque, como me enseñó Tom Hansen, si miras hacia arriba verás la belleza que le falta a la calle). Acercarse a ver el mar y casi salir volando en el intento. En la librería suena Frank Sinatra, y sigue suplicando fly me to the moon durante todo el camino, una y otra vez, let me play among the stars, La Voz arropándome como una bufanda que de otra manera sería excesiva. El olor de los libros nuevos en su bolsa, y una agenda melliza de mi cuaderno de sueños. Y caramelos de bombón, de esos de los de antes, que se pegan al paladar y tardan horas en derretirse por completo. Diez personas apretujadas en torno a una mesa diminuta, una taza de té peleándose con una de chocolate. Planes de futuro, futura nostalgia por el presente. Y por primera vez en mucho tiempo, ninguna discusión. Conversaciones en las escaleras de un portal en penumbra. En resumen, una tarde perfecta.

sábado, septiembre 10

sal con una chica que lea

Sal con una chica que lea. Sal con una chica que gaste su dinero en libros en lugar de en ropa. Tiene problemas con el espacio de su armario porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que haya tenido carnet de biblioteca desde los doce años.

Encuentra a una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro sin leer en el bolso. Es la que mira con cariño las estanterías en la librería, la que grita silenciosamente cuando encuentra el libro que quiere. ¿Ves a la tía rara olisqueando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Esa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando son amarillas.

Es la chica leyendo mientra espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la superficie porque ya está absorta. Perdida en un mundo de la creación del autor. Siéntate. Puede que te eche una mirada, ya que a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas. Pregúntale si le gusta el libro.

Pídele otra taza de café.

Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. Mira si consiguió pasar del primer capítulo de "Fellowship". Entiende que si dice que entendió "El Ulises" de James Joyce sólo lo dice para sonar inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si le gustaría ser Alicia.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros por su cumpleaños, por Navidad y por aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesía, en canción. Dale a Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que conoce la diferencia entre los libros y la realidad pero por dios, está intentando hacer que su vida sea un poco como su libro favorito. Nunca será culpa tuya si lo consigue.

Tiene que intentarlo de alguna forma.

Miéntele. Si entiende sintaxis, entenderá tu necesidad de mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valores, matices, diálogo. No será el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee sabe que los fallos siempre conducen al clímax. Porque las chicas que leen entienden que todas las cosas terminarán. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes empezar una y otra vez y seguir siendo el héroe. Que la vida está destinada a tener un villano o dos.

¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, evolucionan. Excepto en los libros de "Crepúsculo".

Si encuentras a una chica que lee, manténla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y llorando, hazle una taza de té y abrázala. Podrás perderla durante un par de horas pero siempre volverá a ti. Hablará como si los personajes del libro fuesen reales, porque durante un rato, siempre lo son.

Le pedirás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado sobre tu pecho todavía. Escribiréis la historia de vuestras vidas, tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más extraños. Ella les presentará al Gato del sombrero y a Aslan, a lo mejor en el mismo día. Pasearéis por los inviernos de vuestra edad anciana juntos y ella recitará a Keats en voz baja mientras tu sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lea porque te lo mereces. Te mereces a una chica que te pueda dar la vida más colorida imaginable. Si sólo puedes darle monotonía, y horas viciadas y propuestas de matrimonio a medio cocer, entonces estarás mejor solo. Si quieres el mundo y los mundos más allá, sal con una chica que lea.

O mejor todavía, sal con una chica que escriba.


domingo, agosto 7

This ain't a love song, this is goodbye.

Esto es una carta de despedida, y te la escribo con letra muy clara, con mi mejor letra en realidad, para que luego no te quejes de que no la entiendes y digas como todo el mundo dice que mis aes son muy raras y parecen de todo menos aes. Te la escribiría con recortes de periódico si hiciese falta, o en cartulinas de colores con letras de dos metros de alto, para asegurarme de que el mensaje estuviese más claro que el agua. Y el mensaje es el siguiente: me he cansado. De esperar para nada. Estoy segura de que dos años de espera son más que suficientes. No somos como esos personajes de los libros o las películas que, tras siete años compartiendo aventuras, reconocen que están perdidamente enamorados el uno del otro y pasan el resto de sus vidas juntos para siempre jamás. Sé que eso no va a pasar. Me he hecho bastante a la idea, sabes. Y tampoco está tan mal. Me da igual el ¡sois tal para cual!, ya lo descarto con algo parecido al desprecio, me centro en el es que no lo reconocéis, y eso también lo hago una bolita y lo tiro a la basura. Porque desde ahora, no hay nada que reconocer. Desde ahora, no vas a arruinarme un día entero con una única palabra o gesto –porque eso se te da muy bien, incluso cuando no estoy hablando contigo pero sueltas algún ruido de impaciencia al otro lado del teléfono como has hecho hoy-, de esas que se quedan revoloteando en mi mente, picoteándome, hasta que no puedo seguir fingiendo indiferencia y me pongo a pensar en ella y en el pinchazo de dolor que supuso. Desde ahora, no dependo de si me sonríes o cómo me tratas para considerar si un día es bueno o no. Desde ahora, si me miras así es porque tengo monos en la cara o porque te apetece y punto, y no hay nada más detrás. Desde ahora, delante de los demás no me voy a confesar ni a decir ni una palabra de toda esta maraña de sentimientos. Es más, voy a deshacerme de esos sentimientos. Voy a ofrecerles amablemente que vuelvan al lugar del que vienen, y si no quieren por las buenas, les empujaré por la ventana si hace falta. Y tapiaré todas las puertas para que no vuelvan a colarse con facilidad en cuanto decidas cambiar de humor y preocuparte por mí. Y este año, ya que tengo la oportunidad, ya que por fin vas a desaparecer en buen grado de mi vida, vas a dejarme empezar de cero, vas a dejarme aprovechar las oportunidades que tenga y no desperdiciarlas otra vez, o aunque no las haya, vas a dejarme ser feliz de todas formas, vas a dejarme vivir mi maldita vida tranquila.

Lee bien esta carta y presta atención a lo que dice, porque será lo último que te escriba.

martes, agosto 2

¿Cómo le imagino?

Le gusta acercarse sigilosamente por la espalda, pero suele haber algún pequeño detalle que lo delata. Como su olor, que siempre le precede. Es una mezcla de mar y de la canela que añade a casi todas sus comidas. Come como un cerdo, todo hay que decirlo. Tiene la risa contagiosa y muchas sonrisas diferentes, pícaras, serenas, tristes. La auténtica es la enorme que le cambia la cara. Nada como un pececillo y nada le gusta más que sorprenderme emergiendo de golpe, a centímetros de mí, con las gotas de agua salpicando su nariz y en sus pestañas. Si me asusto, se ríe de mí pero luego viene a abrazarme, y de alguna forma ambos acabamos cayendo enredados. Con él no tengo que contener un sólo abrazo.

martes, julio 19

confesiones de aquel chico de las gafas y el pelo largo

Desde que puedo recordar, siempre he querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que otras nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. He tenido que trabajar para conseguirlo. Si hay una pregunta, tengo que saber la respuesta correcta. Como dijo una vez Francis Bacon, El conocimiento es poder, y por eso quiero saberlo todo. Quiero saber sobre Platón y Newton, sobre Tolstoi y Bob Dylan, qué significan las palabras dialéctica y peripatético. Quiero saber por qué a la gente le gusta el jazz.

[...]


Lo admito. Había cometido algunos errores. Vale, graves errores. Montones. Pero no puedes esconderte para siempre en tu cuarto sintiendo pena de ti mismo. No es práctico. En algún momento, tienes que salir ahí fura, dar la cara, y enfrentarte a tus demonios.
Desde que puedo recordar, siempre había querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que algunas nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. Tendré que trabajar en ello, esforzarme, y si lo estropeo, aprenderé de ello.
Además, a veces no se trata de saber la respuesta correcta.
A veces se trata de hacer la pregunta adecuada.







- Starter for ten.

domingo, julio 3

You can't always get what you want.

Es difícil ser consecuente con las decisiones que uno toma. Lo fácil es decidir no ver una película, y después arrepentirse al oír risas en el salón; negarse a ir a una fiesta y después arder de envidia al ver las fotos.

Quizás tengan razón los que dicen que la mejor forma de olvidar a una persona es borrarla por completo de tu vida. Pero ¿cómo borrar a alguien que, hagas lo que hagas, está por todas partes?

Un comienzo sería deshacerse de esa sensación permanente de rabia por no estar presente en cada minuto de su vida; borrar de mi repertorio frases como y es que tengo celos, celos de tu tiempo, cuando tu tiempo no es el mío; I just can't look, it's killing me; y me muero de celos cuando tus ojitos miran otro cielo. Después de todo, todas estas sensaciones únicamente aparecen después, al ver los testimonios de esos momentos "perdidos", y el resto del tiempo suele ser aprovechable. Así que sólo hay que procurar que no aparezcan, en absoluto.

Al fin y al cabo, hay que ser consecuente con lo que se decide.



jueves, junio 30

La vida sin filtros
























también puede ser hermosa.


todo fotos de la última semana, sin un sólo retoque :)

lunes, junio 20

puede

Puede que de vez en cuando no esté mal arreglarse un poco más que de costumbre, o vestirse de colores chillones; ilusionarse por planes y detalles, dejarse llevar por la alegría que te rodea. Ya sabes, alocarse un poco. Cantar hasta quedarse afónica, dejar que los rizos se te deshagan, bailar aunque no te guste la canción que suena o incluso aunque no suene ninguna. Responder con buena cara a comentarios de desaprobación, llevarse bien con aquellos a quienes se solía odiar, no pensar por una vez en el qué dirán. Perdonar y olvidar instantáneamente, preocuparse aunque los otros no hagan lo mismo y no sentirse débil por ello, tumbarse a tomar el sol durante horas y que nada en absoluto tenga importancia. Y si se sigue esperando por lo que nunca llega, por lo menos que sea con una sonrisa en los labios y sin dejar de disfrutar lo que sí que está aquí.

viernes, mayo 20

Melancolía.

Ralph recordó momentos en su vida en los que había tropezado con el equivalente emocional de una corriente fría cuando uno nada o una turbulencia cuando vuela. Vas tan tranquilo, a veces incluso sintiéndote de maravilla, a veces sólo bien, pero sin problemas... y de repente, por ningún motivo aparente, te derrumbas. Te embarga esa sensación de ¿Y de qué coño sirve?, que no guarda ninguna relación con ningún suceso de tu vida real, pero que, de todas formas, es increíblemente intensa, y lo único que tienes ganas de hacer es volver a meterte en la cama y taparte hasta la cabeza...



Insomnia, Stephen King.









#58: una de mis palabras favoritas es "melancolía".

martes, abril 19

En boca de otros.



Siempre pareces estar en otro mundo además de en este. Tu expresión habitual es de melancolía. La palabra que mejor te define es diferente, y frenética. Haces ruido al andar y al respirar. Cuando estás triste pareces asustada. Te controlas demasiado. Te ríes al decir la verdad y te pones seria cuando mientes. De vez en cuando necesitas estar sola. La sonrisa se te nota en los ojos. Cuando estás nerviosa no dejas de tocarte el pelo. Te preocupas por idioteces...

viernes, marzo 25

Incongruente.


Incongruente, es una palabra que me gusta mucho, a pesar de que me suene como congrio y no me guste el pescado. Sirve para definir muchas cosas: a mí, a casi todas las personas en realidad, a casi toda la realidad de las personas. "Incongruente" es lo que queremos decir cuando decimos "bipolar". No nos gusta que alguien lo sea, pero en realidad nosotros también lo somos, siempre. Eso también es ser incongruente, que supongo que es una forma suave de decir "hipócrita". Quiere decir muchas cosas, y muchas de ellas se contradicen entre sí, así que en realidad se representa muy bien a sí misma. Parece la clase de palabra que utiliza alguien que sabe mucho, o que quiere aparentar saber pero así demuestra lo contrario. Si la digo muchas veces muy rápido, parece que estoy diciendo hinco el diente. Además, me resulta imposible imaginar de dónde viene. Porque espero de verdad que no sea de congrio. Aunque me seguiría gustando de todas formas. Soy así de incongruente.

viernes, marzo 4

Estuve en el hospital durante siete comidas, que no sé a cuánto equivale. Miré la tele, tomé analgésicos, intenté hacer todos los crucigramas a medio acabar de los números atrasados de Woman's Own, y me hice a mí mismo un montón de preguntas.
La primera: ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué me cruzaba en las trayectorias de balas disparadas por personas que no conocía, por razones que no comprendía? ¿Qué había en eso para mí? ¿Qué había para Woolf? ¿Qué había para O'Neal y Solomon? ¿Por qué los crucigramas estaban a medio acabar? ¿Les habían dado el alta a los pacientes antes de acabarlos o acaso habían muerto? ¿Habían acudido al hospital para que les extirpasen medio cerebro y ésa era la prueba de la habilidad del cirujano? ¿Quién había arrancado las tapas de las revistas y por qué? ¿La respuesta del 3 horizontal "no es mujer" podría ser "hombre"?
Y, por encima de todo, ¿por qué había una foto de Sarah Woolf pegada en el interior de la puerta de mi mente, de tal forma que, cada vez que la abría para pensar en cualquier cosa -los culebrones de la tarde, fumar un cigarrillo en los lavabos al final del pasillo, rascarme el dedo gordo-, allí estaba ella, que me sonreía y me regañaba simultáneamente? Me refiero, por enésima vez, a la mujer de la que yo no estaba enamorado.


Una noche de perros, Hugh Laurie, pág. 74

domingo, febrero 13

"Ahora voy a ir a por ti".

El domingo es el día de los recuerdos. Por eso me gusta que llueva, las melodías sin letra y que no me den mucha conversación. Incluso la fiebre ayuda, así mis pensamientos se van a otro mundo y puedo seleccionar y recortar recuerdos, para centrarme sólo en el ritmo, las luces y el calor.

The music, the light and the laughter,
the answer to what you are after.

domingo, febrero 6

Lo que al parecer no entiendes es que no perdono tan fácilmente. Es más, ya no perdono en absoluto. Porque es un día tras otro, una cosa tras otra, aunque la verdad es que ya apenas me afectan. No pienso derrumbarme como al principio. Por eso tus disculpas ocasionales, cuando la lógica te dice en mitad de la noche que te has pasado, no sirven de nada. No pareces darte cuenta de que la única reacción que consigues en mí es que te mire fijamente, apretando la mandíbula, dura e impasible. El odio acumulándose es como una bomba de relojería. Y no creo que quieras estar aquí cuando explote.

El chico de marrón y la chica de azul.



Tampoco pido tanto. Sólo alguien que se emborrache conmigo en un karaoke, que grite más que yo en el parque, que me acompañe a Ikea. Si hay una familia de chinos en nuestro baño, mejor. Alguien con quien la vida sea un juego. A quien le pueda contar mis fantasías más disparatadas, que le gusten mis rodillas, que me enseñe su rincón favorito de la ciudad. Que se siente conmigo en el tren, que se meta con mi Beatle favorito, que me regale un libro que ha leído. Que tenga una pizarra en casa, que sepa sinónimos para todo, que vea películas francesas, que me dibuje en el brazo. Y que, al final, no tenga miedo de salir a perseguir su sueño.

viernes, febrero 4

"Desde entonces me baña el poema del mar".

Durante cinco minutos, ajena a las explicaciones del profesor, no logro apartar la mirada de la fotografía. No es que el retratado sea de una belleza especial; es que hay algo en su edad indefinida entre los diez y los veinte que le da un aire casi atemporal. Es su pelo revuelto, su extraño nudo de la corbata y que sus ojos parezcan azules a pesar de que la fotografía sea en blanco y negro. Pero sobre todo, que tiene los labios apretados casi con pena, que no se atreve a mirar directamente a la cámara. Es el espíritu de poeta que refleja su rostro, que hace que me descubra deseando haber conocido lo que se esconde detrás de esa mirada melancólica.



(...) Algo tiñe la azul inmensidad y delira
en ritmos lentos, bajo el diurno resplandor.
Más fuerte que el alcohol, más vasta que una lira
fermenta la amargura de las pecas de amor.

He visto las resacas, la tormenta sonora,
las corrientes, las mangas -y de todo sé el nombre-;
cual vuelo de palomas a la exaltada aurora,
y alguna vez he visto lo que cree ver el hombre.

Yo he visto al sol manchado de místicos horrores,
alumbrando cuajados violáceos sedimentos.
Cual en dramas remotos los reflujos actores
lanzaban en un vuelo sus estremecimientos.

Soñé en la noche verde de espuma y nieve ahita
-en los ojos del mar, lentos besos de amor-
y en la circulación de la savia inaudita
que arrastra áureo y azul, al fósforo cantor (...)


- Arthur Rimbaud.

martes, febrero 1

Carnival of rust.

Todo comienza con unos arpeggios de guitarra.
La luna sonríe en el cielo, y bajo las capas de nubes, en la calle sinuosa y oscura, una figura avanza hacia el portón metálico. En el letrero herrumbroso se lee "Carnaval de óxido". La figura lo atraviesa. Lleva una trenza, vestido y zapatos de niña, una piruleta en la mano y sobre la cara una máscara de gas.
Camina hasta una cabina, introduce una moneda y las luces se encienden. Dentro, al otro lado del cristal, despierta un hombre. Lleva la cara pintada de blanco con una raya negra sobre el ojo y un sombrero, y parece cantarle, desesperado por que alguien le preste atención. Do you breathe the name of your saviour in your hour of need? En el cartel luminoso situado a su lado pone "la Estrella". Dos mimos gemelos tocan el violonchelo, esperando que alguien les eche una limosna.
La niña se gira y ve a un grupo de hombres en chaleco mirándola, asintiendo con la cabeza; se aleja de la cabina y avanza hacia ellos. Detrás suyo hay un puesto de tiro al blanco: "rompe para liberarte". El encargado del puesto, vestido de rosa y haciendo muchos aspavientos, le muestra la muñeca de porcelana que puede ganar. Implication, insinuation and ill will.
La niña mira las dos únicas monedas que lleva en la mano, y después a su alrededor: los violonchelistas, el mimo de la cabina, que la asusta al empezar a golpear el cristal y cantar más fuerte. Come feed the rain, 'cause I'm thirsty for your love, dancing underneath the skies of lust. También ve una mesa muy larga, en cuyos extremos se sienta una pareja: una mujer pelirroja con un vestido verde, que se ríe, y un hombre calvo y con barba que parece estar comiendo de un cuenco en llamas. En alguna parte se oye el siseo de un lagarto. Los ojos de la niña reflejan las luces de los anuncios luminosos y la montaña rusa en forma de espiral que preside el lugar. Yeah, feed the rain, 'cause without your love my life ain't nothing but this carnival of rust.
Finalmente, deja una de las monedas en el sombrero de los violonchelistas, junto con su piruleta, y pasando de largo al lado del mimo de la cabina que parece suplicarle, vuelve al puesto tiro al blanco. Bajo la atenta mirada de dos forzudos y una dama con máscara de oro, que le escriben la palabra "delicioso" en el hombro cuando pasa a su lado, desliza la moneda restante sobre el mostrador y recibe a cambio una pelota. It's all a game, avoiding failure. La empuña, con las uñas pintadas de negro, y con decisión la lanza, impactando sobre una de las pequeñas dianas que da vueltas y rompiéndola. La risa del hombre de rosa chirría en sus oídos.
Repite la operación y rompe otra de las dianas. Y otra más. Where enough is not the same it was before. En la mesa, la mujer pelirroja se recorre el brazo con un bastón en llamas, que después se lleva a la boca para escupir fuego. Feed the rain. Se sube la persiana de otro puesto y aparecen dos hombres de sonrisa maliciosa, tocando el tambor como acompañamiento a los cantos del mimo encerrado.
La niña recibe la muñeca y la abraza, apoyándola contra su hombro. Without your love my life ain't nothing... El mimo parece desesperado. ... but this carnival of rust. Una lágrima negra se desliza por su mejilla cuando le suplica a la niña que no se vaya, when the world is burning. Las rajas en el cristal que producen sus golpes no aumentan tan rápido como las de su rostro. Don't walk away.
La niña camina hacia la salida. Todos le dicen adiós, una serpiente se desliza sobre el suelo, la pareja de la mesa escupe tanto fuego que parecen cubrirla por completo. Don't walk away, when the heart is yearning. El portón se abre para dejarla pasar y, sin mirar atrás, con la muñeca colgando de su mano, se va de allí.
La luz de la cabina se apaga y el mimo cae de nuevo en el silencio.




No, no me he vuelto loca. O por lo menos, no fui la primera.

sábado, enero 29

"¿Cantas bien?".

Los veinte minutos pasan como un suspiro mientras intenta absorber cada detalle de la habitación con la mirada. La manta de cuadros a los pies de la cama, el peluche de rayas. Una televisión diminuta con todos los canales borrosos y una respetable colección de juegos. Estanterías cubriendo la mayor parte de las paredes, llenas de esas fotografías que no se cansaría nunca de ver. La sospechosa papelera, tan pequeña que no tiene excusa para dejarse el paraguas dentro. Libros, muchos libros, tantos que no le da tiempo a echarle un vistazo a todas las portadas. Notas pegadas en la mesa y el ordenador con la enorme lista de reproducción abierta. Se siente como una extraña allí, sentada en silencio al borde de la cama, entre testimonios de una vida que no conoce ni de lejos tanto como le gustaría. Suena el jazz y el rock y suenan las risas, golpes en el videojuego e intercambio de canciones. Comentan que el ambiente está sobrecargado, pero ella, aunque no diga nada, lo está disfrutando. Invitaciones informales y miradas nerviosas, conversaciones en las que se involucra más de lo que parece, una débil excusa y, casi, una oportunidad para quedarse. Pero la deja pasar. Ser acompañada hasta la puerta y, sin más, sin ni siquiera una mirada de despedida, ya está fuera. Vuelta a la realidad, a la noción de que todo eso no ha significado nada. Y cuando regresa a la calle, no puede evitar preguntarse si allí habrá quedado algún rastro de su olor. La lluvia no logra borrar el suyo.

martes, enero 11

Bórrate.

Debería existir una especie de mando que hiciese desaparecer a las personas a las que no se quiere ver. No me refiero a eliminarlas misteriosamente de la faz de la Tierra; ni a encontrarlas en el maletero de un coche, con banda sonora de rock a lo Castle. Simplemente hacer que desaparezcan para mí, que no intervengan para nada en mi vida, mirar a través de ellas como si no estuvieran. Como si borrases a alguien de una fotografía. Aunque sólo fuese algo temporal. Hoy no tengo fuerzas para enfrentarme a ti. Hoy no estoy de humor para tus comentarios... un botón y listo. Sí, probablemente habría ocasiones en las que me quedaría sola en mitad de una calle o restaurante o clase, o nadie llegaría a mi casa a la hora de comer. Pero ¿y la alternativa? Ser forzado a ver, día a día, a esas personas cuya simple presencia te produce dolor físico, ganas de gritar, llorar y golpear cosas, todo al mismo tiempo... eso, sencillamente, es cruel.

miércoles, enero 5

This time her mind is made up
(esta vez está decidida)
Yeah, she’s moving on
(sí, va a pasar página)
It's like her spirit’s crushed
(es como si su espíritu estuviera pisado)
It’s just she don’t belong
(es sólo que éste no es su lugar)
Maybe she thinks too much
(a lo mejor es que piensa demasiado)
She thinks she’s given enough
(piensa que ha dado suficiente)
God only knows, she’s got a heart of gold
(sólo dios sabe que tiene un corazón de oro)
Always looking for love
(siempre buscando el amor)
She’s beginning to think she’s cursed
(empieza a pensar que está maldita)
On her looks she's judged
(es juzgada por su aspecto)
By the folks at work
(por los de su trabajo)
All alone at night she's cried
(ha llorado sola por la noche)
Silent tears filled with pride
(lágrimas silenciosas llenas de orgullo)
One day they'll know
(un día sabrán)
She's got a heart of gold
(que tiene un corazón de oro)
And she sings, "I want to know what love is
(y canta: "quiero saber qué es el amor)
But it seems to come with so much pain
(pero parece venir con mucho dolor)
If no one wants to show me
(si nadie quiere enseñarme)
It seems easier just to run away
(parece más fácil simplemente huir)
When I am gone it’s just a penny for my soul
(cuando me haya ido será sólo un penique por mi alma)
But God he knows, I got a heart of gold"
(pero dios sabe que tengo un corazón de oro")
Been coming ’round here
(lleva viniendo por aquí)
Since she’s a little girl
(desde que era pequeña)
But now the change is clear
(pero ahora el cambio está claro)
We live in a cynical world
(vivimos en un mundo cínico)
She don’t care for fashion and fame, no
(no le importan la moda y la fama, no)
Those kind of people they are all the same
(esas personas son todas iguales)
They don’t wanna know, she’s got a heart of gold
(no quieren saber que tiene un corazón de oro)
And she sings, "I want to know what love is
(y canta: "quiero saber qué es el amor)
But it seems to come with so much pain
(pero parece venir con mucho dolor)
If no one wants to show me
(si nadie quiere enseñarme)
It seems easier just to run away
(parece más fácil simplemente huir)
When I am gone it’s just a penny for my soul
(cuando me haya ido será sólo un penique por mi alma)
But God he knows, I got a heart of gold"
(pero dios sabe que tengo un corazón de oro")

lunes, enero 3

Brown Betty.

-Veo que el amor verdadero te ha hecho volver al trabajo. Ese es tu problema, ¿verdad? Siempre buscando algo que ni siquiera existe.
-Oye, eso no es verdad. No busco a alguien que vaya a darle su corazón al mundo. Pero en este universo tiene que haber alguien que me dé calor cuando tenga frío, de comer cuando tenga hambre... y que, tal vez, me lleve a bailar de vez en cuando.

- Fringe, "Brown Betty"




(¿Ironía? Encontró a esa persona,
pero ni siquiera era de este universo.)

domingo, enero 2

#57: Escribo frases demasiado largas, con demasiadas comas, intentando expresar demasiado.