Mostrando entradas con la etiqueta Citando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Citando. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 16

[...] Antes no lo sabía, pero ahora sí y ustedes también: la risa tiene distintos tonos. Puede ser el lejano eco de una explosión interior producida por el estallido de cohetes rojos, azules y dorados, o por los jirones de un cuerpo humano lanzados al aire.

"Nosotros". 

jueves, diciembre 22

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron? 

sábado, octubre 8

sábado, septiembre 10

sal con una chica que lea

Sal con una chica que lea. Sal con una chica que gaste su dinero en libros en lugar de en ropa. Tiene problemas con el espacio de su armario porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que haya tenido carnet de biblioteca desde los doce años.

Encuentra a una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro sin leer en el bolso. Es la que mira con cariño las estanterías en la librería, la que grita silenciosamente cuando encuentra el libro que quiere. ¿Ves a la tía rara olisqueando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Esa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando son amarillas.

Es la chica leyendo mientra espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la superficie porque ya está absorta. Perdida en un mundo de la creación del autor. Siéntate. Puede que te eche una mirada, ya que a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas. Pregúntale si le gusta el libro.

Pídele otra taza de café.

Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. Mira si consiguió pasar del primer capítulo de "Fellowship". Entiende que si dice que entendió "El Ulises" de James Joyce sólo lo dice para sonar inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si le gustaría ser Alicia.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros por su cumpleaños, por Navidad y por aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesía, en canción. Dale a Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que conoce la diferencia entre los libros y la realidad pero por dios, está intentando hacer que su vida sea un poco como su libro favorito. Nunca será culpa tuya si lo consigue.

Tiene que intentarlo de alguna forma.

Miéntele. Si entiende sintaxis, entenderá tu necesidad de mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valores, matices, diálogo. No será el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee sabe que los fallos siempre conducen al clímax. Porque las chicas que leen entienden que todas las cosas terminarán. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes empezar una y otra vez y seguir siendo el héroe. Que la vida está destinada a tener un villano o dos.

¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, evolucionan. Excepto en los libros de "Crepúsculo".

Si encuentras a una chica que lee, manténla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y llorando, hazle una taza de té y abrázala. Podrás perderla durante un par de horas pero siempre volverá a ti. Hablará como si los personajes del libro fuesen reales, porque durante un rato, siempre lo son.

Le pedirás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado sobre tu pecho todavía. Escribiréis la historia de vuestras vidas, tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más extraños. Ella les presentará al Gato del sombrero y a Aslan, a lo mejor en el mismo día. Pasearéis por los inviernos de vuestra edad anciana juntos y ella recitará a Keats en voz baja mientras tu sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lea porque te lo mereces. Te mereces a una chica que te pueda dar la vida más colorida imaginable. Si sólo puedes darle monotonía, y horas viciadas y propuestas de matrimonio a medio cocer, entonces estarás mejor solo. Si quieres el mundo y los mundos más allá, sal con una chica que lea.

O mejor todavía, sal con una chica que escriba.


martes, julio 19

confesiones de aquel chico de las gafas y el pelo largo

Desde que puedo recordar, siempre he querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que otras nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. He tenido que trabajar para conseguirlo. Si hay una pregunta, tengo que saber la respuesta correcta. Como dijo una vez Francis Bacon, El conocimiento es poder, y por eso quiero saberlo todo. Quiero saber sobre Platón y Newton, sobre Tolstoi y Bob Dylan, qué significan las palabras dialéctica y peripatético. Quiero saber por qué a la gente le gusta el jazz.

[...]


Lo admito. Había cometido algunos errores. Vale, graves errores. Montones. Pero no puedes esconderte para siempre en tu cuarto sintiendo pena de ti mismo. No es práctico. En algún momento, tienes que salir ahí fura, dar la cara, y enfrentarte a tus demonios.
Desde que puedo recordar, siempre había querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que algunas nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. Tendré que trabajar en ello, esforzarme, y si lo estropeo, aprenderé de ello.
Además, a veces no se trata de saber la respuesta correcta.
A veces se trata de hacer la pregunta adecuada.







- Starter for ten.

viernes, mayo 20

Melancolía.

Ralph recordó momentos en su vida en los que había tropezado con el equivalente emocional de una corriente fría cuando uno nada o una turbulencia cuando vuela. Vas tan tranquilo, a veces incluso sintiéndote de maravilla, a veces sólo bien, pero sin problemas... y de repente, por ningún motivo aparente, te derrumbas. Te embarga esa sensación de ¿Y de qué coño sirve?, que no guarda ninguna relación con ningún suceso de tu vida real, pero que, de todas formas, es increíblemente intensa, y lo único que tienes ganas de hacer es volver a meterte en la cama y taparte hasta la cabeza...



Insomnia, Stephen King.









#58: una de mis palabras favoritas es "melancolía".

martes, abril 19

En boca de otros.



Siempre pareces estar en otro mundo además de en este. Tu expresión habitual es de melancolía. La palabra que mejor te define es diferente, y frenética. Haces ruido al andar y al respirar. Cuando estás triste pareces asustada. Te controlas demasiado. Te ríes al decir la verdad y te pones seria cuando mientes. De vez en cuando necesitas estar sola. La sonrisa se te nota en los ojos. Cuando estás nerviosa no dejas de tocarte el pelo. Te preocupas por idioteces...

viernes, marzo 4

Estuve en el hospital durante siete comidas, que no sé a cuánto equivale. Miré la tele, tomé analgésicos, intenté hacer todos los crucigramas a medio acabar de los números atrasados de Woman's Own, y me hice a mí mismo un montón de preguntas.
La primera: ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué me cruzaba en las trayectorias de balas disparadas por personas que no conocía, por razones que no comprendía? ¿Qué había en eso para mí? ¿Qué había para Woolf? ¿Qué había para O'Neal y Solomon? ¿Por qué los crucigramas estaban a medio acabar? ¿Les habían dado el alta a los pacientes antes de acabarlos o acaso habían muerto? ¿Habían acudido al hospital para que les extirpasen medio cerebro y ésa era la prueba de la habilidad del cirujano? ¿Quién había arrancado las tapas de las revistas y por qué? ¿La respuesta del 3 horizontal "no es mujer" podría ser "hombre"?
Y, por encima de todo, ¿por qué había una foto de Sarah Woolf pegada en el interior de la puerta de mi mente, de tal forma que, cada vez que la abría para pensar en cualquier cosa -los culebrones de la tarde, fumar un cigarrillo en los lavabos al final del pasillo, rascarme el dedo gordo-, allí estaba ella, que me sonreía y me regañaba simultáneamente? Me refiero, por enésima vez, a la mujer de la que yo no estaba enamorado.


Una noche de perros, Hugh Laurie, pág. 74

viernes, febrero 4

"Desde entonces me baña el poema del mar".

Durante cinco minutos, ajena a las explicaciones del profesor, no logro apartar la mirada de la fotografía. No es que el retratado sea de una belleza especial; es que hay algo en su edad indefinida entre los diez y los veinte que le da un aire casi atemporal. Es su pelo revuelto, su extraño nudo de la corbata y que sus ojos parezcan azules a pesar de que la fotografía sea en blanco y negro. Pero sobre todo, que tiene los labios apretados casi con pena, que no se atreve a mirar directamente a la cámara. Es el espíritu de poeta que refleja su rostro, que hace que me descubra deseando haber conocido lo que se esconde detrás de esa mirada melancólica.



(...) Algo tiñe la azul inmensidad y delira
en ritmos lentos, bajo el diurno resplandor.
Más fuerte que el alcohol, más vasta que una lira
fermenta la amargura de las pecas de amor.

He visto las resacas, la tormenta sonora,
las corrientes, las mangas -y de todo sé el nombre-;
cual vuelo de palomas a la exaltada aurora,
y alguna vez he visto lo que cree ver el hombre.

Yo he visto al sol manchado de místicos horrores,
alumbrando cuajados violáceos sedimentos.
Cual en dramas remotos los reflujos actores
lanzaban en un vuelo sus estremecimientos.

Soñé en la noche verde de espuma y nieve ahita
-en los ojos del mar, lentos besos de amor-
y en la circulación de la savia inaudita
que arrastra áureo y azul, al fósforo cantor (...)


- Arthur Rimbaud.

lunes, enero 3

Brown Betty.

-Veo que el amor verdadero te ha hecho volver al trabajo. Ese es tu problema, ¿verdad? Siempre buscando algo que ni siquiera existe.
-Oye, eso no es verdad. No busco a alguien que vaya a darle su corazón al mundo. Pero en este universo tiene que haber alguien que me dé calor cuando tenga frío, de comer cuando tenga hambre... y que, tal vez, me lleve a bailar de vez en cuando.

- Fringe, "Brown Betty"




(¿Ironía? Encontró a esa persona,
pero ni siquiera era de este universo.)

martes, diciembre 14

Conformismo.


<<Sin duda se han dado cuenta ustedes de que al principio los señores Overstreet, Pitts y Cameron salieron cada uno a su ritmo. Largas y lentas zancadas en el caso del señor Pitts, que sabe que sus largas piernas le llevarán con facilidad a su destino; un trotecillo ligero e inquieto en el caso de Cameron, que teme con cada paso que da que su nota media baje; en cuanto al señor Overstreet, avanzaba como si le impulsase una fuerza viril. Pero también habrán ustedes observado que no han tardado en adoptar el mismo paso. Y nuestras palmadas no han hecho otra cosa que animarles.
Este experimento notablemente instructivo ha venido a ilustrar la fuerza del conformismo y la dificultad de defender sus convicciones ante los demás. Y en el caso en que algunos de ustedes, lo estoy leyendo en sus ojos, imaginen que hubiesen seguido a su propio paso sin pestañear, que se pregunten por qué se han puesto a batir palmas como lo han hecho. Señores, todos llevamos en nosotros mismos este deseo de ser aceptados; pero traten de estimular lo que tienen ustedes de único o diferente, incluso aunque por ello se vean tachados de excéntricos. Voy a citar a Frost: Dos caminos se me ofrecen; he elegido el menos frecuentado, y ésa es toda la diferencia.>>


- El club de los poetas muertos.




(Ese deseo de ser aceptados... sí, cuánta falta hace en ocasiones alguien que nos enseñe a nadar a contracorriente.)

domingo, noviembre 28

The leap.

Barney: Así que, ¿estás enamorada de mí?
Robin: ¿Cómo? ¡Ah!, sí, mucho.
Barney: Vale, puedes dejar de fingir. Lily me lo ha contado.
Robin: ¡Joder, Lily!
Barney: ¡No puedo creer que hicieras eso!
Robin: Es que... me preocupo por ti, Barney. Y estas cosas, las cosas emocionales, no son para ti. Pensé que te solucionaría el problema.
Barney: Quizás no quiero que me solucionen el problema. Quizás quiera el problema. He estado queriendo el problema desde hace mucho tiempo, y contigo, el problema no parece tan... problemático. No sé, pensé... supongo que pensé que tú te sentías igual.
Robin: Quizás sí me siento así. No sé, no soy precisamente buena enfrentándome a los sentimientos. Quiero decir, claramente hay algo entre nosotros. Tal vez mi cabeza quiera olvidar, pero mi corazón dice otra cosa. Mira, tengo sentimientos hacia ti, Barney. Quizás hasta te quiero.
Barney: Eeeeeeh, esto está yendo demasiado rápido, ¿no crees?
Robin: ¿Qué?
Barney: ¿No tenemos una buena amistad? ¿Para qué arruinar algo bueno? ¿Amigos?
Robin: Amigos.
Barney: ¡Oh dios mío, lo has vuelto a hacer! ¡Acabas de hacerme el Mosby!
Robin: ¡No lo he hecho!
Barney: ¡Sí que lo has hecho, pequeña lianta!
Robin: Vale, tienes razón, te he vuelto a hacer el Mosby.
Barney: ¿Por qué tienes tanto miedo de darle a esto una oportunidad?
Robin: ¡Porque tengo miedo de cuánto me gustas!
Barney: Oooh, esto es una mala idea.
Robin: Tienes razón. Es un error.
Barney: Sí... No.
Robin: Te quiero.
Barney: Seamos amigos.
Robin: Bien, entonces amigos.
Barney: Te quiero.
Robin: ¡Casémonos!
Barney: ¡No, me estás asfixiando!
Robin: ¡Vale, olvídalo!
Barney: ¡AAAH!
Robin: ¡AAAH!
(Se besan.)



domingo, noviembre 14

Cosas por las que me encanta Fringe.

Señor Broyles, dos tercios del tiempo mi padre ni siquiera está lúcido. Y en esos extraños e impredecibles momentos de claridad, desvaría sobre la comida y bebidas que echó de menos mientras estuvo encarcelado en una institución mental la mayor parte de las dos décadas pasadas. Decir que no está centrado es como decir que es bípedo, que es decir, tiene toda la razón, no está centrado. Y no va a cambiar en un futuro próximo. Soy su hijo, no un titiritero. No tengo un mando a distancia. No hay interruptor que pueda pulsar para convertirle en el hombre que desearía que me hubiese criado, o ni siquiera alguien a quien no tenga que cuidar todos los días... Supongo que llevaba tiempo queriendo decir eso.

- Peter Bishop.


(y aquí tenemos al sr. Papaya)

Los ojos verdes, Bécquer.

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma.

Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.



... yo creí ver una mirada que se clavó en la mía, una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar a una persona con unos ojos como aquellos.

viernes, noviembre 5

" Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esté demasiado oscuro para leer. "

- Groucho Marx

viernes, octubre 15

"Me parece que esta columna mía se lee en aproximadamente tres minutos. Pues bien: según las estadísticas, mientras transcurre este tiempo van a morir 300 personas y van a nacer 620. Puede que yo le dedique media hora a su escritura: estoy concentrado en mi ordenador, con libros a mi lado, ideas en la cabeza, ruido de coches en la calle. Todo parece perfectamente normal a mi alrededor y, sin embargo, a lo largo de estos treinta minutos, 3.000 personas han muerto y 6.200 acaban de abrir los ojos, por primera vez, a la luz del mundo. ¿Dónde se encontrarán estos millares de familias que en los últimos minutos han comenzado a llorar una pérdida o a reír con la llegada de un hijo, un nieto o un hermano? Me detengo a reflexionar un poco: es posible que muchas de estas muertes pongan punto final a una larga y dolorosa enfermedad y que ciertas personas encuentren alivio en la visita del Ángel que ha venido a buscarlas. Además, sin duda alguna, a centenares de estos niños que están naciendo los abandonarán al minuto siguiente y pasarán a engrosar las estadísticas de las muertes antes de que termine de escribir este texto. Qué cosa. Una simple estadística, que vi por casualidad, y de repente me encuentro sintiendo todas estas pérdidas y estos encuentros, todas estas sonrisas y estas lágrimas. ¿Y cuántos están partiendo en soledad, en sus cuartos, sin que nadie sepa lo que les está ocurriendo? ¿Y cuántos nacerán a escondidas y serán abandonados a las puertas de orfanatos o conventos? Sigo reflexionando: en su momento ya formé parte de la estadística de los nacimientos y un día también me incluirán en el número de los muertos. Qué bien: soy plenamente consciente de que voy a morir. Desde que hice el Camino de Santiago, entiendo que, aunque la vida continúe y seamos todos eternos, esta existencia terminará acabando un día. Aunque creamos en otras vidas, lo que se nos ha concedido vivir es siempre el momento presente. Las personas piensan muy poco en la muerte. Se pasan la vida preocupadas por cuestiones verdaderamente absurdas, dejando las cosas para más tarde, evitando toparse con los momentos importantes. No se arriesgan, porque consideran que es peligroso. Se quejan mucho, pero se acobardan a la hora de las resoluciones. Quieren que todo cambie, pero ellas mismas se niegan a cambiar. Si pensaran un poco más en la muerte, en ningún caso dejarían de hacer la llamada telefónica que les está faltando. Serían un poco más alocadas. No les daría miedo el final de esta encarnación, pues no se puede temer lo que es inevitable. Los indios dicen: «Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para dejar este mundo». Y un brujo comentó en cierta ocasión: «Que la muerte permanezca siempre sentada a tu lado. De esta manera, cuando necesites hacer las cosas importantes, ella te dará la fuerza y el valor necesarios». Espero que tú, lector, hayas llegado hasta aquí y seas consciente no sólo de lo que dicen las estadísticas, sino también de la misión que tienes en esta Tierra. Sí, es cierto que todos nosotros, más tarde o más temprano, vamos a morir. Pero aceptarlo es la mejor manera de estar preparados para la vida. "

- Paulo Coelho

lunes, octubre 11

Escenas de una farsa.

Que él era quien la hacía sonreír con más ganas, podría notarse. También que sus palabras eran las que más le dolían, a pesar de que la mayor parte del tiempo parecía indiferente. Una vez casi no pudo contener las lágrimas y el orgullo le dijo que se fuese a casa, o sería él quien desaparecería. Lo apartó en silencio. Pero había una serie de detalles que nadie más percibía. Como el que le buscase con la mirada, o más bien de reojo. Cuando él pasaba a su lado contenía la respiración un segundo, pero inmediatamente después aspiraba con fuerza, como... un drogadicto, que se reencuentra con el aroma que tantos problemas le ha causado pero tanto ha echado de menos. Me la imagino con la misma expresión que House al abrir el bote de vicodina. Sólo que en este caso no creo que aparezca Cuddy para detenerle con un beso.
Y también está ese breve instante, en el que sus manos permanecieron unidas más de la cuenta. Pero seguro que eso, nadie lo vio.



It started out as a feeling, which then grew into a hope. Which then turned into a quiet thought, which then turned into a quiet word. And then that word grew louder and louder...
Now we're back to the beginning: it's just a feeling and no one knows yet. But just because they can't feel it too, doesn't mean that you have to forget. Let your memories grow stronger and stronger till they're before your eyes.

domingo, septiembre 12

Casi deseo que fuéramos mariposas y viviéramos sólo tres días de verano. Tres días así contigo los llenaría de más placer que el que cabe en cincuenta años.

viernes, septiembre 10

El sueño es real.

Estás esperando un tren. Un tren que te llevará muy lejos. Tú sabes dónde quieres que ese tren te lleve, pero no sabes dónde te llevará. Pero no te importa. Porque estaréis juntos.

martes, agosto 31

Nadie es perfecto.

- Hablé con mamá, estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia, es de encaje blanco.
- Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá, seguro que…, ella y yo no tenemos el mismo tipo.
- Podemos reformarlo.
- ¡No hace falta!... Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos.
- ¿Por qué no?.
- Pues... primero, porque no soy rubia natural.
- No me importa.
- Y fumo. Fumo muchísimo.
- Me es igual.
- Tengo un horrible pasado, desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista.
- Te lo perdono.
- Nunca podré tener hijos.
- Los adoptaremos.
- No me comprendes, Osgood. Ah... ¡soy un hombre!
- Bueno, nadie es perfecto.