Claro, llevas dos días sin conectarte al messenger pero ciertos comentarios los llevas a la orden del día. Como si no se notase que has estado esperando a que llegaran las 12 de la noche para ser el primero en felicitarla. Como si no te creyeras guay por haberle dejado, incluso, ¡dos comentarios!. Como si te fuera a servir para algo.
Como si no estuvieras ciego y no te dieses cuenta de que TIENES que olvidarla de una puñetera vez, que si ABRES LOS OJOS verás que me tienes esperando, que me estoy AMARGANDO por tu santa culpa, vida mía.
Como si este maldito día no acabase sólo de empezar, pero yo ya estuviera convencida de que iba a ser tan estúpido y anodino como los anteriores. Como si no supiera que las lívidas ilusiones que me hice fueron en vano.
COMO SI ME GUSTARA SAN VALENTÍN Y NO TÚ.
domingo, febrero 14
viernes, febrero 5
Entonces.
-De verdad que yo no lo entiendo. ¿Cómo puedo tener tan poca fuerza de voluntad?-
Vale, por fin lo he pillado: cuando está concentrado en algo no se le puede hablar, te ignora completamente o da respuestas secas que te dejan pero niño, qué mosca te ha picado... y si al acabar con lo que esté haciendo decide girarse a hablar con ella en lugar de contigo, paaaaaasa de todo, no empieces a rayarte de esa forma, que no es sano, cariño... porque claro, además te cabreas y lo de siempre: ahora me enfado y no respiro, ahora soy yo la que pasa de él... Y de pronto, por arte de magia, te habla. Y así sin más empieza a contarte algo. Y toda tu voluntad se desvanece misteriosamente y no puedes dejar de escucharle y de mirar esos ojos y de responder a esa sonrisa. A lo mejor elige sentarse al lado de otra en vez de junto a ti, puede parecer que te ignora durante un rato... pero entonces dice o hace algo extraño y tú eres la única que se da cuenta y se empieza a reír, y entonces él te mira a ti riéndose avergonzado, y entonces... entonces, lo cambias todo por ese 'entonces', por esos largos segundos en los que sólo te mira a ti...
Y vuelta a empezar.
Vale, por fin lo he pillado: cuando está concentrado en algo no se le puede hablar, te ignora completamente o da respuestas secas que te dejan pero niño, qué mosca te ha picado... y si al acabar con lo que esté haciendo decide girarse a hablar con ella en lugar de contigo, paaaaaasa de todo, no empieces a rayarte de esa forma, que no es sano, cariño... porque claro, además te cabreas y lo de siempre: ahora me enfado y no respiro, ahora soy yo la que pasa de él... Y de pronto, por arte de magia, te habla. Y así sin más empieza a contarte algo. Y toda tu voluntad se desvanece misteriosamente y no puedes dejar de escucharle y de mirar esos ojos y de responder a esa sonrisa. A lo mejor elige sentarse al lado de otra en vez de junto a ti, puede parecer que te ignora durante un rato... pero entonces dice o hace algo extraño y tú eres la única que se da cuenta y se empieza a reír, y entonces él te mira a ti riéndose avergonzado, y entonces... entonces, lo cambias todo por ese 'entonces', por esos largos segundos en los que sólo te mira a ti...
Y vuelta a empezar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)