Supongo que es porque nunca he tenido esto. Porque es la primera vez que, cuando pienso, necesito a..., esa persona está ahí, para ayudarme, para escucharme, para alegrarme. Porque nadie podría resistirse a algunas de las cosas que dice, lo que hace sin, al parecer, darse cuenta.
Y sé de sobra que tengo que controlarme. Y pienso hacerlo. Pero está bien saber que, mientras tanto, le voy a tener.
martes, agosto 31
Nadie es perfecto.
- Hablé con mamá, estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia, es de encaje blanco.
- Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá, seguro que…, ella y yo no tenemos el mismo tipo.
- Podemos reformarlo.
- ¡No hace falta!... Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos.
- ¿Por qué no?.
- Pues... primero, porque no soy rubia natural.
- No me importa.
- Y fumo. Fumo muchísimo.
- Me es igual.
- Tengo un horrible pasado, desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista.
- Te lo perdono.
- Nunca podré tener hijos.
- Los adoptaremos.
- No me comprendes, Osgood. Ah... ¡soy un hombre!
- Bueno, nadie es perfecto.
- Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá, seguro que…, ella y yo no tenemos el mismo tipo.
- Podemos reformarlo.
- ¡No hace falta!... Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos.
- ¿Por qué no?.
- Pues... primero, porque no soy rubia natural.
- No me importa.
- Y fumo. Fumo muchísimo.
- Me es igual.
- Tengo un horrible pasado, desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista.
- Te lo perdono.
- Nunca podré tener hijos.
- Los adoptaremos.
- No me comprendes, Osgood. Ah... ¡soy un hombre!
- Bueno, nadie es perfecto.
martes, agosto 17
Mis pasos, no el camino.
Uno, dos, tres.
Hay tres caminos.
Dos ya han sido recorridos.
Otro no, pero aunque atraiga a los viajeros, sé que está lleno de piedras.
Además, sé que no hay más que seguir andando para encontrar muchas más rutas diferentes.
¿Cuál hay que tomar?
Reflexionemos.
El primero... tengo la sensación de que ya lo he recorrido demasiadas veces. Y es un camino en el que estoy cómoda, la verdad, lo conozco bastante bien, y ahora voy por él mejor porque sé evitar algunas zonas peligrosas. Pero aún así, desde donde estoy todavía no puedo ver el final, y eso empieza a cansarme.
El segundo... acaba de caer una roca enorme, bloqueándolo por completo. Aunque la veía venir (pero, para variar, nadie me creía). Y así mejor, la verdad; creo que estaba andando por andar. No me gustan las vistas. Así que abandono.
El tercero. No es buena idea. Pero qué más da, ¿no puedo caminar sin tener que cuestionarme nada? Madre mía, no sabía que tenía que justificar todos y cada uno de mis actos.
Sí, lo mejor es seguir caminando... aparecerá otro sendero, y seguro que ese sí que merece la pena.
Hay tres caminos.
Dos ya han sido recorridos.
Otro no, pero aunque atraiga a los viajeros, sé que está lleno de piedras.
Además, sé que no hay más que seguir andando para encontrar muchas más rutas diferentes.
¿Cuál hay que tomar?
Reflexionemos.
El primero... tengo la sensación de que ya lo he recorrido demasiadas veces. Y es un camino en el que estoy cómoda, la verdad, lo conozco bastante bien, y ahora voy por él mejor porque sé evitar algunas zonas peligrosas. Pero aún así, desde donde estoy todavía no puedo ver el final, y eso empieza a cansarme.
El segundo... acaba de caer una roca enorme, bloqueándolo por completo. Aunque la veía venir (pero, para variar, nadie me creía). Y así mejor, la verdad; creo que estaba andando por andar. No me gustan las vistas. Así que abandono.
El tercero. No es buena idea. Pero qué más da, ¿no puedo caminar sin tener que cuestionarme nada? Madre mía, no sabía que tenía que justificar todos y cada uno de mis actos.
Sí, lo mejor es seguir caminando... aparecerá otro sendero, y seguro que ese sí que merece la pena.
domingo, agosto 15
And it feels good.
Está claro: las cosas pasan cuando menos te lo esperas, cuando tienes algo planeado nunca sale como tú quieres, y los buenos momentos vienen solos. Una manguera abandonada a su suerte puede proporcionar una hora de diversión inesperada, pero por más vueltas que dés entre el público, tal vez no encuentres a quien estás buscando. En cambio, puedes encontrar a otra persona, alguien cuya sonrisa sea incluso mejor de lo que creías. Así que no insistiré, esperaré a que algo me sorprenda, y pondré buena cara pase lo que pase.
Atrapar esos momentos como una pluma al viento.
viernes, agosto 13
No estoy celosa.
I'm not jealous, no I'm not.
I just want everything she's got.
You look at her so amazed.
I remember way back,
when you used to look at me that way.
Tell me, what makes her so much better than me?
What makes her just everything I can never be?
What makes her your every dream and fantasy?
Because I can't remember when it was me.
I just want everything she's got.
You look at her so amazed.
I remember way back,
when you used to look at me that way.
Tell me, what makes her so much better than me?
What makes her just everything I can never be?
What makes her your every dream and fantasy?
Because I can't remember when it was me.
lunes, agosto 9
jueves, agosto 5
Sonaría bien.
Es mucho más fácil de lo que crees. Sólo tenemos que imitar a la arena, a los olores, a los sonidos: dejarnos llevar por el viento. No sabemos dónde aterrizaremos, pero ¿qué importa? Lo bonito es el vuelo.
Y podríamos llegar tan alto. Tirando de esos lazos que nos unen, nos llevarían muy lejos. Y si se rompen por el camino… al menos lo habremos intentado.
Sería tan fácil. Correr unos pasos más, desaparecer entre las olas, seguir caminando al compás de la música. Nuestra música. Yo te ayudaré a seguir el ritmo, pero primero tú tendrás que enseñarme la melodía. Notas elegidas entre los dos, para los dos. Sí, creo que sonaría bien…
martes, agosto 3
Usa protector solar.
Señores y señoras, usen protector solar.
Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: usen protector solar. Los científicos han comprobado sus beneficios a largo plazo, mientras que los consejos que les voy a dar no tienen ninguna base fiable y se basan únicamente en mi propia experiencia.
He aquí mis consejos:
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud.
No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que no se haya marchitado. Pero créeme, dentro de veinte años, cuando en fotos te veas a ti mismo, comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como imaginas.
No te preocupes por el futuro. O preocúpate sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y, al final, sólo compites contra ti mismo. Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo). Guarda tus cartas de amor. Tira las cartas del banco. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían veintidós años. Es más, algunas de las personas que conozco tampoco lo sabían a los cuarenta.
Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas: sentirás la falta que te hacen cuando te fallen. Quizá te cases, quizá no. Quizá tengas hijos, quizá no. Quizá te divorcies a los cuarenta, quizá no. Quizá bailes el vals en tu setenta y cinco aniversario de bodas. Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No tengas miedo ni te preocupes por lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que jamás tendrás. Baila, aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa. Lee las instrucciones, aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, pues para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.
Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y, probablemente, serán los que te acompañen en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate por no desvincularte de algunos lugares y costumbres porque, cuando pase el tiempo, más los necesitarás. Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en un pueblo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes.
Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás. Y, cuando seas viejo, añorarás los tiempos en que eras joven: los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga pues tal vez recibas una herencia, o tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, porque cuando tengas cuarenta años parecerá el de alguien de ochenta y cinco.
Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo dándole más valor del que tiene.
Pero hazme caso en lo del protector solar.
Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: usen protector solar. Los científicos han comprobado sus beneficios a largo plazo, mientras que los consejos que les voy a dar no tienen ninguna base fiable y se basan únicamente en mi propia experiencia.
He aquí mis consejos:
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud.
No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que no se haya marchitado. Pero créeme, dentro de veinte años, cuando en fotos te veas a ti mismo, comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como imaginas.
No te preocupes por el futuro. O preocúpate sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y, al final, sólo compites contra ti mismo. Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo). Guarda tus cartas de amor. Tira las cartas del banco. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían veintidós años. Es más, algunas de las personas que conozco tampoco lo sabían a los cuarenta.
Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas: sentirás la falta que te hacen cuando te fallen. Quizá te cases, quizá no. Quizá tengas hijos, quizá no. Quizá te divorcies a los cuarenta, quizá no. Quizá bailes el vals en tu setenta y cinco aniversario de bodas. Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No tengas miedo ni te preocupes por lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que jamás tendrás. Baila, aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa. Lee las instrucciones, aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, pues para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.
Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y, probablemente, serán los que te acompañen en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate por no desvincularte de algunos lugares y costumbres porque, cuando pase el tiempo, más los necesitarás. Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en un pueblo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes.
Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás. Y, cuando seas viejo, añorarás los tiempos en que eras joven: los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga pues tal vez recibas una herencia, o tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, porque cuando tengas cuarenta años parecerá el de alguien de ochenta y cinco.
Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo dándole más valor del que tiene.
Pero hazme caso en lo del protector solar.
domingo, agosto 1
Esto es lo que pasa cuando Elena se aburre (y su padre dice algo gracioso).
"Una nube de pañuelos de papel acorraló a Elena en una esquina de su cuarto..."
Ahí fue cuando cerró el libro.
No sabía por qué había seguido leyendo hasta llegar casi a la mitad del tomo, pero ya había tenido suficiente. La narración se tornaba más fantasiosa por momentos, y lo que le habían prometido como "un interesante relato realista sobre la situación actual del mundo"
O tal vez, simplemente se había equivocado al apuntar el título.
Sólo tal vez.
Como última opción, ya que el verbo equivocarse no solía aplicarse a ella. Al menos, no sin la amenaza de recibir una colleja bien dada.
Pero eso no significaba que fuese violenta o agresiva, ¡para nada!
Únicamente era una sana reputación que se había forjado para evitar las peleas y discusiones tan habituales en la vida de un estudiante normal.
¿Verdad?
- Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra y por amor a la verdad – citó con convicción mientras enterraba el libro en el fondo de su mochila, no poco atestada de cuadernos y carpetas. Por muy cerca que se encontrasen las vacaciones de verano, los profesores no parecían dispuestos a aliviarles la carga de los deberes y redacciones. Estas últimas abundaban especialmente, llevando títulos como Mis vacaciones soñadas, Mis planes para este verano, ¿Qué ha cambiado este curso?, y una larga lista destinada a exprimirles a los alumnos hasta la última gota de creatividad que pudiera quedarles a aquellas alturas del curso.
Pero ella hacía lo que…
… ¡mierda!, ¡¿ya eran las cinco?!
Le dio al botón de ‘Guardar documento’, cerró el Microsoft Word, apagó la pantalla y salió de la habitación, dejando a sus lectores con la boca abierta.
¿Quién cuernos lo sabe?
"A los 5 años nos preguntaron qué queríamos ser de mayores, y contestábamos cosas como astronauta, presidente… o, en mi caso, princesa.
A los 10 volvieron a preguntárnoslo, y dijimos: estrella del rock, vaquero… o en mi caso, medallista de oro.
Pero ahora que somos mayores, quieren una respuesta seria…
A ver qué os parece ésta: ¿quién cuernos lo sabe?
No es momento de tomar decisiones rápidas, es momento de cometer errores, de subirse al tren equivocado y extraviarse, de enamorarse… a menudo. De licenciarse en Filosofía porque es imposible hacer carrera en ella. De cambiar de idea y de volver a cambiar porque no hay nada permanente… Así que cometed todos los errores que podáis, y algún día, cuando nos pregunten qué queremos ser, no tendremos que adivinarlo… lo sabremos."
A los 10 volvieron a preguntárnoslo, y dijimos: estrella del rock, vaquero… o en mi caso, medallista de oro.
Pero ahora que somos mayores, quieren una respuesta seria…
A ver qué os parece ésta: ¿quién cuernos lo sabe?
No es momento de tomar decisiones rápidas, es momento de cometer errores, de subirse al tren equivocado y extraviarse, de enamorarse… a menudo. De licenciarse en Filosofía porque es imposible hacer carrera en ella. De cambiar de idea y de volver a cambiar porque no hay nada permanente… Así que cometed todos los errores que podáis, y algún día, cuando nos pregunten qué queremos ser, no tendremos que adivinarlo… lo sabremos."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)