domingo, agosto 1

Esto es lo que pasa cuando Elena se aburre (y su padre dice algo gracioso).

"Una nube de pañuelos de papel acorraló a Elena en una esquina de su cuarto..."


Ahí fue cuando cerró el libro.
No sabía por qué había seguido leyendo hasta llegar casi a la mitad del tomo, pero ya había tenido suficiente. La narración se tornaba más fantasiosa por momentos, y lo que le habían prometido como "un interesante relato realista sobre la situación actual del mundo", parecía más bien una de aquellas noveluchas de fantasía mal escrita, fabricadas en serie y que tanto aborrecía.

O tal vez, simplemente se había equivocado al apuntar el título.

Sólo tal vez.
Como última opción, ya que el verbo equivocarse no solía aplicarse a ella. Al menos, no sin la amenaza de recibir una colleja bien dada.
Pero eso no significaba que fuese violenta o agresiva, ¡para nada!
Únicamente era una sana reputación que se había forjado para evitar las peleas y discusiones tan habituales en la vida de un estudiante normal.

¿Verdad?

- Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra y por amor a la verdad – citó con convicción mientras enterraba el libro en el fondo de su mochila, no poco atestada de cuadernos y carpetas. Por muy cerca que se encontrasen las vacaciones de verano, los profesores no parecían dispuestos a aliviarles la carga de los deberes y redacciones. Estas últimas abundaban especialmente, llevando títulos como Mis vacaciones soñadas, Mis planes para este verano, ¿Qué ha cambiado este curso?, y una larga lista destinada a exprimirles a los alumnos hasta la última gota de creatividad que pudiera quedarles a aquellas alturas del curso.
Pero ella hacía lo que…

¡mierda!, ¡¿ya eran las cinco?!

Le dio al botón de ‘Guardar documento’, cerró el Microsoft Word, apagó la pantalla y salió de la habitación, dejando a sus lectores con la boca abierta.

2 comentarios:

  1. Esa frase es de tu padre? Me lo imagino diciéndola, me mataaa jajajaja
    (Sí, es raro)

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  2. Y esto fue escrito el 17 de Abril del 2008.
    Qué infancia tan extraña.

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