"Una nube de pañuelos de papel acorraló a Elena en una esquina de su cuarto..."
Ahí fue cuando cerró el libro.
No sabía por qué había seguido leyendo hasta llegar casi a la mitad del tomo, pero ya había tenido suficiente. La narración se tornaba más fantasiosa por momentos, y lo que le habían prometido como "un interesante relato realista sobre la situación actual del mundo"
O tal vez, simplemente se había equivocado al apuntar el título.
Sólo tal vez.
Como última opción, ya que el verbo equivocarse no solía aplicarse a ella. Al menos, no sin la amenaza de recibir una colleja bien dada.
Pero eso no significaba que fuese violenta o agresiva, ¡para nada!
Únicamente era una sana reputación que se había forjado para evitar las peleas y discusiones tan habituales en la vida de un estudiante normal.
¿Verdad?
- Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra y por amor a la verdad – citó con convicción mientras enterraba el libro en el fondo de su mochila, no poco atestada de cuadernos y carpetas. Por muy cerca que se encontrasen las vacaciones de verano, los profesores no parecían dispuestos a aliviarles la carga de los deberes y redacciones. Estas últimas abundaban especialmente, llevando títulos como Mis vacaciones soñadas, Mis planes para este verano, ¿Qué ha cambiado este curso?, y una larga lista destinada a exprimirles a los alumnos hasta la última gota de creatividad que pudiera quedarles a aquellas alturas del curso.
Pero ella hacía lo que…
… ¡mierda!, ¡¿ya eran las cinco?!
Le dio al botón de ‘Guardar documento’, cerró el Microsoft Word, apagó la pantalla y salió de la habitación, dejando a sus lectores con la boca abierta.
Esa frase es de tu padre? Me lo imagino diciéndola, me mataaa jajajaja
ResponderEliminar(Sí, es raro)
Y esto fue escrito el 17 de Abril del 2008.
ResponderEliminarQué infancia tan extraña.