domingo, marzo 14

"Mucho por ocho"

¿Me explicas qué tiene? Porque de verdad, no sé qué le veo. Vamos a ver. Si le quitas esos ojos azules, esa sonrisa gigantesca, ese pelo medio rubio medio revuelto, esas manos finas de pianista, ese ligero sonrojo ocasional, esos casi diez centímetros que me saca, ¿qué queda? Un bicho desgarbado y paliducho que no es capaz de mantenerse en pie por más de dos minutos y al que le sale la hipocresía por cada poro de la piel y cada eslabón de la cadena de oro que lleva al cuello.
¿Entonces?

sábado, marzo 13

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío tan ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
- Pablo Neruda