¿Me explicas qué tiene? Porque de verdad, no sé qué le veo. Vamos a ver. Si le quitas esos ojos azules, esa sonrisa gigantesca, ese pelo medio rubio medio revuelto, esas manos finas de pianista, ese ligero sonrojo ocasional, esos casi diez centímetros que me saca, ¿qué queda? Un bicho desgarbado y paliducho que no es capaz de mantenerse en pie por más de dos minutos y al que le sale la hipocresía por cada poro de la piel y cada eslabón de la cadena de oro que lleva al cuello.
¿Entonces?
No hay comentarios:
Publicar un comentario