sábado, enero 29

"¿Cantas bien?".

Los veinte minutos pasan como un suspiro mientras intenta absorber cada detalle de la habitación con la mirada. La manta de cuadros a los pies de la cama, el peluche de rayas. Una televisión diminuta con todos los canales borrosos y una respetable colección de juegos. Estanterías cubriendo la mayor parte de las paredes, llenas de esas fotografías que no se cansaría nunca de ver. La sospechosa papelera, tan pequeña que no tiene excusa para dejarse el paraguas dentro. Libros, muchos libros, tantos que no le da tiempo a echarle un vistazo a todas las portadas. Notas pegadas en la mesa y el ordenador con la enorme lista de reproducción abierta. Se siente como una extraña allí, sentada en silencio al borde de la cama, entre testimonios de una vida que no conoce ni de lejos tanto como le gustaría. Suena el jazz y el rock y suenan las risas, golpes en el videojuego e intercambio de canciones. Comentan que el ambiente está sobrecargado, pero ella, aunque no diga nada, lo está disfrutando. Invitaciones informales y miradas nerviosas, conversaciones en las que se involucra más de lo que parece, una débil excusa y, casi, una oportunidad para quedarse. Pero la deja pasar. Ser acompañada hasta la puerta y, sin más, sin ni siquiera una mirada de despedida, ya está fuera. Vuelta a la realidad, a la noción de que todo eso no ha significado nada. Y cuando regresa a la calle, no puede evitar preguntarse si allí habrá quedado algún rastro de su olor. La lluvia no logra borrar el suyo.

2 comentarios:

  1. Oooooooooh qué bonito. Por fin volviste, maja! Deberías contarme algoo?

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  2. Jopé, es muy biutiful!
    te quiero elena y esas cosas jijii (L)

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