¿Me explicas qué tiene? Porque de verdad, no sé qué le veo. Vamos a ver. Si le quitas esos ojos azules, esa sonrisa gigantesca, ese pelo medio rubio medio revuelto, esas manos finas de pianista, ese ligero sonrojo ocasional, esos casi diez centímetros que me saca, ¿qué queda? Un bicho desgarbado y paliducho que no es capaz de mantenerse en pie por más de dos minutos y al que le sale la hipocresía por cada poro de la piel y cada eslabón de la cadena de oro que lleva al cuello.
¿Entonces?
domingo, marzo 14
sábado, marzo 13
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío tan ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío tan ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
- Pablo Neruda
domingo, febrero 14
Odio San Valentín.
Claro, llevas dos días sin conectarte al messenger pero ciertos comentarios los llevas a la orden del día. Como si no se notase que has estado esperando a que llegaran las 12 de la noche para ser el primero en felicitarla. Como si no te creyeras guay por haberle dejado, incluso, ¡dos comentarios!. Como si te fuera a servir para algo.
Como si no estuvieras ciego y no te dieses cuenta de que TIENES que olvidarla de una puñetera vez, que si ABRES LOS OJOS verás que me tienes esperando, que me estoy AMARGANDO por tu santa culpa, vida mía.
Como si este maldito día no acabase sólo de empezar, pero yo ya estuviera convencida de que iba a ser tan estúpido y anodino como los anteriores. Como si no supiera que las lívidas ilusiones que me hice fueron en vano.
COMO SI ME GUSTARA SAN VALENTÍN Y NO TÚ.
Como si no estuvieras ciego y no te dieses cuenta de que TIENES que olvidarla de una puñetera vez, que si ABRES LOS OJOS verás que me tienes esperando, que me estoy AMARGANDO por tu santa culpa, vida mía.
Como si este maldito día no acabase sólo de empezar, pero yo ya estuviera convencida de que iba a ser tan estúpido y anodino como los anteriores. Como si no supiera que las lívidas ilusiones que me hice fueron en vano.
COMO SI ME GUSTARA SAN VALENTÍN Y NO TÚ.
viernes, febrero 5
Entonces.
-De verdad que yo no lo entiendo. ¿Cómo puedo tener tan poca fuerza de voluntad?-
Vale, por fin lo he pillado: cuando está concentrado en algo no se le puede hablar, te ignora completamente o da respuestas secas que te dejan pero niño, qué mosca te ha picado... y si al acabar con lo que esté haciendo decide girarse a hablar con ella en lugar de contigo, paaaaaasa de todo, no empieces a rayarte de esa forma, que no es sano, cariño... porque claro, además te cabreas y lo de siempre: ahora me enfado y no respiro, ahora soy yo la que pasa de él... Y de pronto, por arte de magia, te habla. Y así sin más empieza a contarte algo. Y toda tu voluntad se desvanece misteriosamente y no puedes dejar de escucharle y de mirar esos ojos y de responder a esa sonrisa. A lo mejor elige sentarse al lado de otra en vez de junto a ti, puede parecer que te ignora durante un rato... pero entonces dice o hace algo extraño y tú eres la única que se da cuenta y se empieza a reír, y entonces él te mira a ti riéndose avergonzado, y entonces... entonces, lo cambias todo por ese 'entonces', por esos largos segundos en los que sólo te mira a ti...
Y vuelta a empezar.
Vale, por fin lo he pillado: cuando está concentrado en algo no se le puede hablar, te ignora completamente o da respuestas secas que te dejan pero niño, qué mosca te ha picado... y si al acabar con lo que esté haciendo decide girarse a hablar con ella en lugar de contigo, paaaaaasa de todo, no empieces a rayarte de esa forma, que no es sano, cariño... porque claro, además te cabreas y lo de siempre: ahora me enfado y no respiro, ahora soy yo la que pasa de él... Y de pronto, por arte de magia, te habla. Y así sin más empieza a contarte algo. Y toda tu voluntad se desvanece misteriosamente y no puedes dejar de escucharle y de mirar esos ojos y de responder a esa sonrisa. A lo mejor elige sentarse al lado de otra en vez de junto a ti, puede parecer que te ignora durante un rato... pero entonces dice o hace algo extraño y tú eres la única que se da cuenta y se empieza a reír, y entonces él te mira a ti riéndose avergonzado, y entonces... entonces, lo cambias todo por ese 'entonces', por esos largos segundos en los que sólo te mira a ti...
Y vuelta a empezar.
sábado, enero 30
... y ahora.
Después de todo lo que me ha hecho, probablemente sin saberlo pero hiriéndome de todas formas; después de haberme intentado convencer de mil y un formas diferentes de que ya está, que no hay posibilidades, que es obvio, que me tengo que centrar en otras cosas, olvidar eso, resignarme; después de todo...
Simplemente me dejaría ser capaz de dejar de mirar esa pantallita en la que pone su nombre, esperando a que por un milagro se digne a hablarme.
Simplemente me dejaría ser capaz de dejar de mirar esa pantallita en la que pone su nombre, esperando a que por un milagro se digne a hablarme.
Etiquetas:
Desvariando,
Explotando,
Reflexionando
domingo, enero 10
Diciembre, enero...
Lo que no puedes pretender es decirme esas cosas y esperar que yo me quede tan tranquila, sin darle vueltas y más vueltas a las frases en mi cabeza. Ya te dije que tomarme las cosas a mi gusto no suele ser bueno, que yo me monto películas muy raras; vale, que <<las películas raras suelen ser interesantes y lo interesante te interesa>>; y precisamente te encanta hacerte el interesante y misterioso, pero... a veces -sólo a veces- necesito las cosas claras y el chocolate espeso.
Luego está esa otra bendita costumbre tuya de cambiar radicalmente de comportamiento para conmigo según la situación. A lo mejor a solas o delante de mis amigas eres todo lo encantador que se puede ser, pero delante de tus amigos vuelve tu lado picotero y rompehuevos, ¿acaso tienes una fachada que mantener? Que sepas que lo que dices y haces en esas ocasiones también lo registro y tengo en cuenta, no lo voy a pasar por alto como si nada. Pero luego recuerdo esos momentos y dioos, qué más dará...
Igual que el mítico momento de conectarse al msn o que él se conecte y el orgullo manda: no voy a saludarle, no voy a saludarle, no voy a saludarle... y a lo mejor él tampoco decide saludarte y entonces te enfurruñas y te propones enfadarte con él por una vez, pero luego él te habla y no lo puedes evitar, se te escapa la sonrisilla. Y luego se va sin despedirse, de pronto... y te quedas con ese mal sabor de boca, y vuelve el propósito de antes, pero volvéis a hablar... y vuelta a empezar. Y piensas, igual él lo hace a propósito, sabe el efecto que tiene en ti, entonces, ¿cómo puede ser tan capu... cruel? Y sobre todo: ¿por qué se lo sigues permitiendo?
Y por último, lo que dicen sus amigos. Más concretamente, lo que dicen sobre vosotros. Tuvieron que haber notado, a la fuerza, que te pusiste nerviosa cuando empezaron a hablar sobre eso. Ahí tienen su respuesta. Y sobre lo que dijeron... no te lo crees, no quieres creértelo, no quieres hacerte ilusiones en vano por segunda vez. Necesitas la confirmación. Antes de explotar.
Luego está esa otra bendita costumbre tuya de cambiar radicalmente de comportamiento para conmigo según la situación. A lo mejor a solas o delante de mis amigas eres todo lo encantador que se puede ser, pero delante de tus amigos vuelve tu lado picotero y rompehuevos, ¿acaso tienes una fachada que mantener? Que sepas que lo que dices y haces en esas ocasiones también lo registro y tengo en cuenta, no lo voy a pasar por alto como si nada. Pero luego recuerdo esos momentos y dioos, qué más dará...
Igual que el mítico momento de conectarse al msn o que él se conecte y el orgullo manda: no voy a saludarle, no voy a saludarle, no voy a saludarle... y a lo mejor él tampoco decide saludarte y entonces te enfurruñas y te propones enfadarte con él por una vez, pero luego él te habla y no lo puedes evitar, se te escapa la sonrisilla. Y luego se va sin despedirse, de pronto... y te quedas con ese mal sabor de boca, y vuelve el propósito de antes, pero volvéis a hablar... y vuelta a empezar. Y piensas, igual él lo hace a propósito, sabe el efecto que tiene en ti, entonces, ¿cómo puede ser tan capu... cruel? Y sobre todo: ¿por qué se lo sigues permitiendo?
Y por último, lo que dicen sus amigos. Más concretamente, lo que dicen sobre vosotros. Tuvieron que haber notado, a la fuerza, que te pusiste nerviosa cuando empezaron a hablar sobre eso. Ahí tienen su respuesta. Y sobre lo que dijeron... no te lo crees, no quieres creértelo, no quieres hacerte ilusiones en vano por segunda vez. Necesitas la confirmación. Antes de explotar.
sábado, enero 9
Suscribirse a:
Entradas (Atom)