domingo, enero 29

Morfeo

A veces, cuando es tarde por la noche y estoy a punto de quedarme dormida, me permito el lujo de pensar un poco en ti.  Ya has quedado encerrado en el fondo de mi cerebro, pero cuando tengo sueño y todo se emborrona, me gusta imaginarte. Pienso en ti y no me siento demasiado culpable, aunque tal vez debería. Veo películas e intercambio papeles contigo, escucho canciones y se convierten en una banda sonora. Escribo y siempre quieres aparecer, asomándote por las esquinas del papel. La mayoría de las veces, mi imaginación te continúa en mis sueños. Si me preguntasen quién eres, no sabría muy bien qué responder. Parece que ahora adoptas múltiples formas, desde un agarre que no deja respirar hasta un comentario de medio lado en medio de una muchedumbre. Una presencia invisible, en segundo plano -miro de reojo, finjo no ver- pero siempre ahí.  (Ahora mismo, tengo sueño.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario