Le gusta acercarse sigilosamente por la espalda, pero suele haber algún pequeño detalle que lo delata. Como su olor, que siempre le precede. Es una mezcla de mar y de la canela que añade a casi todas sus comidas. Come como un cerdo, todo hay que decirlo. Tiene la risa contagiosa y muchas sonrisas diferentes, pícaras, serenas, tristes. La auténtica es la enorme que le cambia la cara. Nada como un pececillo y nada le gusta más que sorprenderme emergiendo de golpe, a centímetros de mí, con las gotas de agua salpicando su nariz y en sus pestañas. Si me asusto, se ríe de mí pero luego viene a abrazarme, y de alguna forma ambos acabamos cayendo enredados. Con él no tengo que contener un sólo abrazo.
martes, agosto 2
martes, julio 19
confesiones de aquel chico de las gafas y el pelo largo
Desde que puedo recordar, siempre he querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que otras nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. He tenido que trabajar para conseguirlo. Si hay una pregunta, tengo que saber la respuesta correcta. Como dijo una vez Francis Bacon, El conocimiento es poder, y por eso quiero saberlo todo. Quiero saber sobre Platón y Newton, sobre Tolstoi y Bob Dylan, qué significan las palabras dialéctica y peripatético. Quiero saber por qué a la gente le gusta el jazz.
Lo admito. Había cometido algunos errores. Vale, graves errores. Montones. Pero no puedes esconderte para siempre en tu cuarto sintiendo pena de ti mismo. No es práctico. En algún momento, tienes que salir ahí fura, dar la cara, y enfrentarte a tus demonios.
Desde que puedo recordar, siempre había querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que algunas nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. Tendré que trabajar en ello, esforzarme, y si lo estropeo, aprenderé de ello.
Además, a veces no se trata de saber la respuesta correcta.
[...]
Lo admito. Había cometido algunos errores. Vale, graves errores. Montones. Pero no puedes esconderte para siempre en tu cuarto sintiendo pena de ti mismo. No es práctico. En algún momento, tienes que salir ahí fura, dar la cara, y enfrentarte a tus demonios.
Desde que puedo recordar, siempre había querido ser inteligente. Algunas personas nacen inteligentes, del mismo modo en que algunas nacen hermosas. Yo no soy una de ellas. Tendré que trabajar en ello, esforzarme, y si lo estropeo, aprenderé de ello.
Además, a veces no se trata de saber la respuesta correcta.
A veces se trata de hacer la pregunta adecuada.


- Starter for ten.
domingo, julio 3
You can't always get what you want.
Es difícil ser consecuente con las decisiones que uno toma. Lo fácil es decidir no ver una película, y después arrepentirse al oír risas en el salón; negarse a ir a una fiesta y después arder de envidia al ver las fotos.
Quizás tengan razón los que dicen que la mejor forma de olvidar a una persona es borrarla por completo de tu vida. Pero ¿cómo borrar a alguien que, hagas lo que hagas, está por todas partes?
Un comienzo sería deshacerse de esa sensación permanente de rabia por no estar presente en cada minuto de su vida; borrar de mi repertorio frases como y es que tengo celos, celos de tu tiempo, cuando tu tiempo no es el mío; I just can't look, it's killing me; y me muero de celos cuando tus ojitos miran otro cielo. Después de todo, todas estas sensaciones únicamente aparecen después, al ver los testimonios de esos momentos "perdidos", y el resto del tiempo suele ser aprovechable. Así que sólo hay que procurar que no aparezcan, en absoluto.
Al fin y al cabo, hay que ser consecuente con lo que se decide.
Quizás tengan razón los que dicen que la mejor forma de olvidar a una persona es borrarla por completo de tu vida. Pero ¿cómo borrar a alguien que, hagas lo que hagas, está por todas partes?
Un comienzo sería deshacerse de esa sensación permanente de rabia por no estar presente en cada minuto de su vida; borrar de mi repertorio frases como y es que tengo celos, celos de tu tiempo, cuando tu tiempo no es el mío; I just can't look, it's killing me; y me muero de celos cuando tus ojitos miran otro cielo. Después de todo, todas estas sensaciones únicamente aparecen después, al ver los testimonios de esos momentos "perdidos", y el resto del tiempo suele ser aprovechable. Así que sólo hay que procurar que no aparezcan, en absoluto.
Al fin y al cabo, hay que ser consecuente con lo que se decide.

jueves, junio 30
lunes, junio 20
puede
Puede que de vez en cuando no esté mal arreglarse un poco más que de costumbre, o vestirse de colores chillones; ilusionarse por planes y detalles, dejarse llevar por la alegría que te rodea. Ya sabes, alocarse un poco. Cantar hasta quedarse afónica, dejar que los rizos se te deshagan, bailar aunque no te guste la canción que suena o incluso aunque no suene ninguna. Responder con buena cara a comentarios de desaprobación, llevarse bien con aquellos a quienes se solía odiar, no pensar por una vez en el qué dirán. Perdonar y olvidar instantáneamente, preocuparse aunque los otros no hagan lo mismo y no sentirse débil por ello, tumbarse a tomar el sol durante horas y que nada en absoluto tenga importancia. Y si se sigue esperando por lo que nunca llega, por lo menos que sea con una sonrisa en los labios y sin dejar de disfrutar lo que sí que está aquí.
viernes, mayo 20
Melancolía.
Ralph recordó momentos en su vida en los que había tropezado con el equivalente emocional de una corriente fría cuando uno nada o una turbulencia cuando vuela. Vas tan tranquilo, a veces incluso sintiéndote de maravilla, a veces sólo bien, pero sin problemas... y de repente, por ningún motivo aparente, te derrumbas. Te embarga esa sensación de ¿Y de qué coño sirve?, que no guarda ninguna relación con ningún suceso de tu vida real, pero que, de todas formas, es increíblemente intensa, y lo único que tienes ganas de hacer es volver a meterte en la cama y taparte hasta la cabeza...

Insomnia, Stephen King.

#58: una de mis palabras favoritas es "melancolía".
martes, abril 19
En boca de otros.
Siempre pareces estar en otro mundo además de en este. Tu expresión habitual es de melancolía. La palabra que mejor te define es diferente, y frenética. Haces ruido al andar y al respirar. Cuando estás triste pareces asustada. Te controlas demasiado. Te ríes al decir la verdad y te pones seria cuando mientes. De vez en cuando necesitas estar sola. La sonrisa se te nota en los ojos. Cuando estás nerviosa no dejas de tocarte el pelo. Te preocupas por idioteces...
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