No fue un error. Que me contaras esas cosas dolía, es cierto, pero porque me ayudaba a mantener los pies en la tierra, que en realidad era bueno. Y por otra parte... eso le daba algo especial a nuestra relación. Tú mismo lo dijiste -aunque ahora ya no sepa si era verdad o no-, yo era una de las personas en las que más confiabas, y me encantaba serlo, ¿sabes? Me sentía diferente, y en algunos momentos eso era suficiente. No sé qué vino primero, que te dieras cuenta de "tal" o que dejases de hablar conmigo; pero me gustaría que supieras que lo echo muchísimo de menos, que mucho peor que oírte hablar de ella es no oírte hablar, que ahora ya no tienes por qué sentirte mal o lo que sea porque ya no siento ese "tal" y puedo estar para ti igual que antes o incluso mejor, que por mucho que haya intentado convencerme a mí misma de que no me tienes que importar, me duele ver que estés mal y no poder hacer nada para ayudarte o hacerte sentir aunque sea un poco mejor.
Y sobre todo, querría decirte todo esto directamente, sin intermediarios...
¿Crees que algún día seremos capaces de hablar claro?
lunes, mayo 3
Demasiadas cosas en la cabeza.
Él. Ya no me importa de la misma manera pero quiero que vuelva a ser como antes, si a los dos nos importó perderlo no estará perdido del todo.
Ellas. Para todo, en serio, todo. Ojalá estuviera con vosotras ahora mismo.
Y el otro él. Inténtalo, en serio, me conozco...
Ellas. Para todo, en serio, todo. Ojalá estuviera con vosotras ahora mismo.
Y el otro él. Inténtalo, en serio, me conozco...
domingo, abril 25
lunes, abril 19
¡Tenía que decirlo!
"Respira fuerte. Y es eso lo que me distrae, lo que acapara mi atención durante toda la hora. Que hace ruido al respirar y tiene la mano justo entre las dos mesas. Se aclara la garganta para contestar al profesor, mira por mis apuntes y yo le miro a él de reojo. Se revuelve el pelo. A veces hace aspavientos. Y sonríe."
sábado, abril 3
domingo, marzo 14
"Mucho por ocho"
¿Me explicas qué tiene? Porque de verdad, no sé qué le veo. Vamos a ver. Si le quitas esos ojos azules, esa sonrisa gigantesca, ese pelo medio rubio medio revuelto, esas manos finas de pianista, ese ligero sonrojo ocasional, esos casi diez centímetros que me saca, ¿qué queda? Un bicho desgarbado y paliducho que no es capaz de mantenerse en pie por más de dos minutos y al que le sale la hipocresía por cada poro de la piel y cada eslabón de la cadena de oro que lleva al cuello.
¿Entonces?
¿Entonces?
sábado, marzo 13
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío tan ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío tan ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
- Pablo Neruda
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