domingo, julio 3

You can't always get what you want.

Es difícil ser consecuente con las decisiones que uno toma. Lo fácil es decidir no ver una película, y después arrepentirse al oír risas en el salón; negarse a ir a una fiesta y después arder de envidia al ver las fotos.

Quizás tengan razón los que dicen que la mejor forma de olvidar a una persona es borrarla por completo de tu vida. Pero ¿cómo borrar a alguien que, hagas lo que hagas, está por todas partes?

Un comienzo sería deshacerse de esa sensación permanente de rabia por no estar presente en cada minuto de su vida; borrar de mi repertorio frases como y es que tengo celos, celos de tu tiempo, cuando tu tiempo no es el mío; I just can't look, it's killing me; y me muero de celos cuando tus ojitos miran otro cielo. Después de todo, todas estas sensaciones únicamente aparecen después, al ver los testimonios de esos momentos "perdidos", y el resto del tiempo suele ser aprovechable. Así que sólo hay que procurar que no aparezcan, en absoluto.

Al fin y al cabo, hay que ser consecuente con lo que se decide.



jueves, junio 30

La vida sin filtros
























también puede ser hermosa.


todo fotos de la última semana, sin un sólo retoque :)

lunes, junio 20

puede

Puede que de vez en cuando no esté mal arreglarse un poco más que de costumbre, o vestirse de colores chillones; ilusionarse por planes y detalles, dejarse llevar por la alegría que te rodea. Ya sabes, alocarse un poco. Cantar hasta quedarse afónica, dejar que los rizos se te deshagan, bailar aunque no te guste la canción que suena o incluso aunque no suene ninguna. Responder con buena cara a comentarios de desaprobación, llevarse bien con aquellos a quienes se solía odiar, no pensar por una vez en el qué dirán. Perdonar y olvidar instantáneamente, preocuparse aunque los otros no hagan lo mismo y no sentirse débil por ello, tumbarse a tomar el sol durante horas y que nada en absoluto tenga importancia. Y si se sigue esperando por lo que nunca llega, por lo menos que sea con una sonrisa en los labios y sin dejar de disfrutar lo que sí que está aquí.

viernes, mayo 20

Melancolía.

Ralph recordó momentos en su vida en los que había tropezado con el equivalente emocional de una corriente fría cuando uno nada o una turbulencia cuando vuela. Vas tan tranquilo, a veces incluso sintiéndote de maravilla, a veces sólo bien, pero sin problemas... y de repente, por ningún motivo aparente, te derrumbas. Te embarga esa sensación de ¿Y de qué coño sirve?, que no guarda ninguna relación con ningún suceso de tu vida real, pero que, de todas formas, es increíblemente intensa, y lo único que tienes ganas de hacer es volver a meterte en la cama y taparte hasta la cabeza...



Insomnia, Stephen King.









#58: una de mis palabras favoritas es "melancolía".

martes, abril 19

En boca de otros.



Siempre pareces estar en otro mundo además de en este. Tu expresión habitual es de melancolía. La palabra que mejor te define es diferente, y frenética. Haces ruido al andar y al respirar. Cuando estás triste pareces asustada. Te controlas demasiado. Te ríes al decir la verdad y te pones seria cuando mientes. De vez en cuando necesitas estar sola. La sonrisa se te nota en los ojos. Cuando estás nerviosa no dejas de tocarte el pelo. Te preocupas por idioteces...

viernes, marzo 25

Incongruente.


Incongruente, es una palabra que me gusta mucho, a pesar de que me suene como congrio y no me guste el pescado. Sirve para definir muchas cosas: a mí, a casi todas las personas en realidad, a casi toda la realidad de las personas. "Incongruente" es lo que queremos decir cuando decimos "bipolar". No nos gusta que alguien lo sea, pero en realidad nosotros también lo somos, siempre. Eso también es ser incongruente, que supongo que es una forma suave de decir "hipócrita". Quiere decir muchas cosas, y muchas de ellas se contradicen entre sí, así que en realidad se representa muy bien a sí misma. Parece la clase de palabra que utiliza alguien que sabe mucho, o que quiere aparentar saber pero así demuestra lo contrario. Si la digo muchas veces muy rápido, parece que estoy diciendo hinco el diente. Además, me resulta imposible imaginar de dónde viene. Porque espero de verdad que no sea de congrio. Aunque me seguiría gustando de todas formas. Soy así de incongruente.

viernes, marzo 4

Estuve en el hospital durante siete comidas, que no sé a cuánto equivale. Miré la tele, tomé analgésicos, intenté hacer todos los crucigramas a medio acabar de los números atrasados de Woman's Own, y me hice a mí mismo un montón de preguntas.
La primera: ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué me cruzaba en las trayectorias de balas disparadas por personas que no conocía, por razones que no comprendía? ¿Qué había en eso para mí? ¿Qué había para Woolf? ¿Qué había para O'Neal y Solomon? ¿Por qué los crucigramas estaban a medio acabar? ¿Les habían dado el alta a los pacientes antes de acabarlos o acaso habían muerto? ¿Habían acudido al hospital para que les extirpasen medio cerebro y ésa era la prueba de la habilidad del cirujano? ¿Quién había arrancado las tapas de las revistas y por qué? ¿La respuesta del 3 horizontal "no es mujer" podría ser "hombre"?
Y, por encima de todo, ¿por qué había una foto de Sarah Woolf pegada en el interior de la puerta de mi mente, de tal forma que, cada vez que la abría para pensar en cualquier cosa -los culebrones de la tarde, fumar un cigarrillo en los lavabos al final del pasillo, rascarme el dedo gordo-, allí estaba ella, que me sonreía y me regañaba simultáneamente? Me refiero, por enésima vez, a la mujer de la que yo no estaba enamorado.


Una noche de perros, Hugh Laurie, pág. 74