domingo, febrero 6

Lo que al parecer no entiendes es que no perdono tan fácilmente. Es más, ya no perdono en absoluto. Porque es un día tras otro, una cosa tras otra, aunque la verdad es que ya apenas me afectan. No pienso derrumbarme como al principio. Por eso tus disculpas ocasionales, cuando la lógica te dice en mitad de la noche que te has pasado, no sirven de nada. No pareces darte cuenta de que la única reacción que consigues en mí es que te mire fijamente, apretando la mandíbula, dura e impasible. El odio acumulándose es como una bomba de relojería. Y no creo que quieras estar aquí cuando explote.

1 comentario:

  1. ¿Olvidar y perdonar? Ni tengo alzheimer, ni soy el Espíritu Santo. Ole. jajaja

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