sábado, diciembre 18

Si dicen que la verdad es una manta, entonces a mí se me ocurre que el amor es un como un pañuelo. Los pañuelos tienen principalmente dos finalidades: proteger y quedar bien. Mucha gente los lleva sólo por la última razón, como convenga, "¿hace juego con estos zapatos?", sin darles realmente la importancia que podrían merecerse o sin pararse a pensar si podrían aprovecharlos mejor. Otros intentan cubrirse con ellos. Así pretenden protegerse del frío. Claro que a veces no son suficiente, ni mucho menos. Hay quien asegura a los demás que sí lo son, que están bien, antes que admitir que, en realidad, tienen frío. Un pañuelo cambia según quién se lo ponga y cómo. Algunos van pasando de mano en mano, y cuando otra persona los lleva puestos, aunque sólo sea para hacer el tonto, desprenden un olor diferente. Con algunos no estás realmente a gusto, pero te los pones por pura necesidad o costumbre; otros son perfectos para ti desde el momento en que los ves. Aunque tal vez no puedas permitírtelos.



"Eso es estar enamorada", dices. ¿Y oler pañuelos a escondidas no lo es?

3 comentarios:

  1. oler pañuelos a escondidas.. juas juas (:

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  3. Así que el pañuelo eeeehhh?^^ me gusta la comparación! Y la nueva cabecera :)

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